domingo, agosto 07, 2005

Sylvia and the darkness

Sabado, tipo 7 pm...

Un particular pasaje en el centro de la ciudad...el olor de la humedad se confunde con el cigarrillo que lleva en sus manos.

Andrea mira a través de su ventana la lugrube expresión de su solitario barrio. Suena en pequeños parlantes un hemorragico disco de los cocteau twins. El ambiente se sentía pesado, las energías se habían acumulado. Los llantos parecían colgar de cada rincon de aquel departamento.

Horas antes cerraba la puerta Pablo, que aquella noche en un arranque de embriaguez y nulos actos reflejos había recaído nuevamente en la cama de Andrea. Aquella en que los abrazos, caricias y fantasmas de pasadas relaciones tortuosas habían dado camino a una de las noches mas incontrolables que él había tenido en muchos meses.

La noche anterior, como siempre, todo había escapado de control. Andrea compartía la tarde con Sylvia sin el mas minimo conocimiento del tiempo que había pasado desde la ultima discución, menos 5 minutos antes de ese encuentro. Ella contemplaba sus marchitados ojos pardos mientras los brazos se perdían en aquella silueta deseada por aquellos hombres en aquel pequeño bar de bellavista. Solo el frenesí de aquel primer beso en el otoño del '99 habían evidenciado aquel amor torrido y desgarrado que duraría, hasta el día de hoy, por mas de 5 años. La angustiosa necesidad de ambas de ser recorridas por manos de torsos suaves solo evidenciaban un sin fin de fracasos y rupturas sentimentales. Andrea hace 3 años había sufrido un aborto espontáneo...Sylvia sabía que su alma y cuerpo habían cambiado.

Aquellos veranos interminables de casi 3 meses habían sido el marco de la gran amistad que tenían con Pablo. Todos compañeros de la misma facultad trataban de arreglar sus maltrechos mundos que los unían fuertemente. Tenían un sin fin de ideales y sueños que lograr y compartir...nada volvió a ser lo mismo...

Pablo supo aquella noche que Andrea lo amaba, tal y como siempre lo supo en aquella banca de aquel campus universatario en el que compartían largas horas. Sus familias llegaron a odiarse a muerte debido a las eternas disputas de esos tiempos.

Sylvia caminaba a pasos apresurados, temiendo que algo había pasado...

Las noches interminables en Blondie y posteriormente en el Clandestino habían trizado por completo al grupo de amigos que años antes compartían rabias, penas, clases y pruebas. Largos atardeceres en aquella playa los había visto prometer y jurara amistad eterna...las siempre volatiles promesas de los 18.

Pablo no entendía por que se había enamorado de Andrea. Probablemente los primeros aires de desprecio actuaron como un verdadero afrodisiaco psicológico. La fijación de él en Andrea siempre le jugo malas pasadas, al no querer enfrentarse a la extraña realidad de la eterna contemplación en Sylvia...

"No siempre tienes lo que realmente mereces"...le replicaba Sylvia a Pablo al increparlo en los eternos encuentros de aquel extraño departamento cerca de plaza Brasil. Las noches parecían no agotarse nunca entre medio de fugazes tocatas, marihuana y cerveza.

Nadie esperaba a que todo terminara así.

1 Comments:

Blogger britpucca said...

Si´es un pequeño cuento
quiero que sepas que me gusto mucho
esas historias suelen pasar,
aunque no lo creas me pasó algo parecido, me gusto la forma en la que escribes....
chaops**

4:52 PM  

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